
Déjame recordarte cuando eras nada
pues desde que te conozco eres diferente al resto,
desde que yo te quiero.
Sabes como yo que después de cada noche soñolienta
hay un alba taciturno donde tu sueñas
con una cadena de flores de cristal.
Se que te cuesta acostumbrarte a mi soledad
a mi nombre esquivo, a mi alma de otoño.
El bufón llora la risa ajena
cenizas en mis manos en el profundo ensueño que tú me traes.
Más suave que las olas,
acosados acantilados
como mástiles crujidos por la voz de Dios,
me traes horas vacías, melancólicos pasados.
Puramente excomulgado del poeta,
desterrado y castigado por tu hechizo de mujer bella.
Te amo donde se desenreda el aire.
Allí te amo porque allí te conocí.
Allí te espero como una nube en el atardecer
y quiero que me bañes de besos.
En ti llevan perfume y son más fáciles de sentir.
Quiero oír tu arrullo como una nana.
***
pues desde que te conozco eres diferente al resto,
desde que yo te quiero.
Sabes como yo que después de cada noche soñolienta
hay un alba taciturno donde tu sueñas
con una cadena de flores de cristal.
Se que te cuesta acostumbrarte a mi soledad
a mi nombre esquivo, a mi alma de otoño.
El bufón llora la risa ajena
cenizas en mis manos en el profundo ensueño que tú me traes.
Más suave que las olas,
acosados acantilados
como mástiles crujidos por la voz de Dios,
me traes horas vacías, melancólicos pasados.
Puramente excomulgado del poeta,
desterrado y castigado por tu hechizo de mujer bella.
Te amo donde se desenreda el aire.
Allí te amo porque allí te conocí.
Allí te espero como una nube en el atardecer
y quiero que me bañes de besos.
En ti llevan perfume y son más fáciles de sentir.
Quiero oír tu arrullo como una nana.
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